¿Por qué las dietas no funcionan?

El sobrepeso y la obesidad son ya un problema de salud mundial, no hacen diferencia entre países ricos, pobres o en vías de desarrollo. Existen en cualquier nivel social y son un factor de riesgo para padecer enfermedades crónicas como Diabetes Mellitus 2, Hipertensión arterial, Cardiopatías, problemas circulatorios, respiratorios, Hiperlipidemias, etc., todas ellas enfermedades degenerativas que evitan un estado de salud óptimo y una calidad de vida adecuada.

Aunado a todo esto encontramos un sin número de dietas e ideas populares para bajar de peso, que en muchos casos promueven resultados extraordinarios sin un fundamento científico o un respaldo profesional. Ahora bien, si hay tantas y tantas dietas, ¿Por qué sigue aumentando el número de personas con obesidad en el mundo?

Primeramente es importante saber lo que la palabra dieta significa. Según el diccionario de la real academia española la definición correcta es:

DIETA: Conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento.

O sea, que no importa lo que coma, a eso se le llama dieta. Sin embargo, actualmente damos otro significado, digamos coloquial, a la palabra, y cuando escuchamos "DIETA" inmediatamente pensamos en restricciones, comida aburrida, alimentos extraños, adiós a lo que es sabroso, etc.

Incluso hasta existen dietas de moda, de la luna, de la sopa de col, del chocolate, del helado, etc. Las cuales prometen pérdida de peso pero no una pérdida garantizada de grasa corporal.

Tales dietas pueden producir cierta pérdida de peso inmediata sólo porque se vigila el consumo energético diario y porque las elecciones alimentarias son normalmente monótonas. Sin embargo rara vez las dietas de moda producen pérdida de peso duradera o ayudan a modificar los hábitos de alimentación o ejercicio. Además, algunas pueden causar daño.1

Ahora bien, persistir en evitar cierto grupo de alimentos por tiempo prolongado puede favorecer a la descompensación y falta de nutrimentos importantes para el correcto funcionamiento del organismo, además de que a la larga se torna tedioso, aburrido y puede generar compulsión por consumir alimentos no nutritivos o chatarra para encontrar la satisfacción emocional que el alimento provee al ser disfrutado.

La pérdida de peso en tales dietas es notoria por sus restricciones pero es a corto plazo. Tan pronto dejamos de seguir la "DIETA", sea por la razón que sea, volvemos a ganar peso, a veces poco a poco a veces muy abruptamente, pero siempre recuperamos el peso e incluso en algunas ocasiones ganamos algunos kilos extras, generando un sentimiento de fracaso, culpa y efectos negativos en la salud al sostener lapsos de aumento y pérdida de peso constantes.

Así pues, para bajar de peso parece no haber demasiadas complicaciones, sin embargo para mantenerlo debemos poner atención a diversos factores. Primero dejar de seguir "DIETAS" de moda que incluso ponen en riesgo la salud. Segundo, dejar de "seguir una DIETA" y ponerse la tarea de modificar los hábitos de alimentación siempre asesorado por un profesional. Tercero, el ejercicio es un hábito que también favorecerá la pérdida de peso y posteriormente el mantenimiento de éste.

Perder peso, sin embargo, no es lo más importante. Cuando hablamos de peso nos referimos a kilos o libras totales que cuando subimos a la báscula notamos que perdimos, pero hay más en el fondo. Perder peso no es lo mismo que perder grasa. El cuerpo es un organismo formado por diversidad de componentes: grasa, hueso, músculos, órganos, tejidos, fluidos, etc. Cuando nos fijamos solo en perder peso, no podemos saber si perdimos grasa solamente, o si también hubo perdida de fluidos, músculo o algún otro componente corporal importante. Así pues, que lograr un peso saludable, tiene más que ver con perder grasa que con perder solo peso.

Entonces, debemos olvidarnos primero de decir "estoy a DIETA" ya que eso predispone a que solo la hagamos por un corto periodo de tiempo, debemos olvidar también seguir las "DIETAS de moda" y buscar la asesoría profesional adecuada que ayude no a dar "DIETAS" momentáneas, sino a adoptar y reforzar hábitos adecuados de alimentación y ejercicio. Y además, debemos siempre asegurarnos de perder grasa y no solo "peso", ya que esto promueve una mejor calidad de vida... ¡de por vida!

Lic. Abril Martínez Pinto

Nutrióloga

1 Byrd-Bredbenner y otros. Wardlaw Perspectivas en Nutrición 8ª Ed. McGraw Hill 2009. Pag. 336

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